En
el Parque se hallan incluidos, en mayor o menor extensión,
23 municipios pertenecientes a las comarcas de Cazorla,
Segura, Quesada y Las Villas. En estas tierras de agrestes
relieves son incontables los espectaculares paisajes
que pueden contemplarse. En la Cañada de las
Fuentes, a más de 1.330 m. de altitud, nace el
río Guadalquivir cuya cuenca alta constituye
el corazón del Parque. El río Madera atraviesa
un magnífico bosque de pino laricio, especie
autóctona que se encuentra por encima de los
1.200 m. En estos y en otros ríos de montaña
como el Borosa, el Aguasmulas, el Guadalimar... existe
una importante riqueza piscícola: la trucha común
y arco iris, barbos y bogas, son un aliciente para el
aficionado al deporte de la pesca. Por la carretera
que recorre el valle del Guadalquivir puede visitarse
el poblado de Coto Ríos y el pantano del Tranco
de Beas, en medio de cuyas aguas se divisan los restos
del pequeño Castillo de Bujaraiza.
Además de
la cabra montés, el Parque, cuenta con la presencia
de otras especies cinegéticas como el ciervo
y el jabalí, ambas reintroducidas tras su extinción,
así como el muflón, procedente de repoblaciones.
Todas estas especies pueden contemplarse en estado de
semilibertad en el Parque Cinegético "Collado
del Almendral".
En el Jardín Botánico
de la Torre del Vinagre, próximo al Centro de
Recepción e Interpretación, se muestran
la mayoría de las especies leñosas del
Parque, agrupadas por asociaciones vegetales y distribuidas
en pisos altitudinales.
Aunque todavía
presente en ciertas áreas como en la margen derecha
del Guadalquivir, la vegetación autóctona
mediterránea de encinas, jaras, lentiscos y madroños
es sustituida por pinares de pino carrasco y negral.
En las márgenes de los ríos aparecen fresnos,
sauces, chopos, así como juncos y eneas donde
se cobijan aves acuáticas y pequeños mamíferos.
Este Parque Natural encierra una de las floras más
ricas de toda la cuenca mediterránea. De las
más de 1.300 especies catalogadas, 24 son exclusivas
de este territorio. La fauna es también muy variada
con especies como mamíferos depredadores como
el zorro, la gineta y la garduña, aves rapaces,
y una de las mayores riquezas entomológicas de
la Península Ibérica.
El principal recurso
de estas comarcas, además de la producción
de un aceite de oliva de excelente calidad, es la madera,
con la que se han construido desde barcos hasta traviesas
para las vías férreas. El ganado ovino
tiene también gran importancia, especialmente
en la comarca de la Sierra de Segura donde la raza «segureña»
es la más característica. La abundancia
de caza y pesca y la especial climatología marcan
fuertemente la tradicional gastronomía serrana.
Entre los platos más típicos se hallan
la gachamiga, la tortilla serrana, la pierna y cabeza
de cordero asados,... También existe una milenaria
tradición de elaboración de chacinas y
de artesanía repostera: cerezas de San Isidro,
higos de Burunchel, «melones escritos»;
de Peal de Becerro, etc.
En muchos de los
pueblos del Parque se realizan labores artesanas de
confección en telares de alfombras, esteras y
mantas. Otras actividades de orígenes ancestrales
son realizadas por los habitantes de las sierras: cestería,
carpintería, bordados, cerámica,...que
conservan además numerosas romerías y
fiestas, como las sueltas de reses por las calles durante
el mes de agosto en Génave, Peal de Becerro y
Santo Tomé o los concursos de bolos serranos
en la Iruela.
De los casi 400 años
de dominación árabe y de la época
de la Reconquista permanecen el conjunto histórico-artístico
de Segura de la Sierra, el Castillo de San Miguel de
Bujaraiza, los castillos árabes y cristianos
de Cazorla y el castillo y la atalava de Tíscar.
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